martes, 10 de marzo de 2009

La navegación a vela

Después de haber diseñado en clase el mejor barco destinado a las exploraciones, vamos a ver a continuación una serie de imágenes referidas a las diferentes naves que surcaban los mares de finales del XV e inicios del XVI.

Dos barcos típicos del Mediterráneo: la galera, muy rápida, que combinaba la navegación a remo y a vela, pero de escaso calado y muy débil en caso de mares abiertos. El jebeque, de origen árabe, ágil y rápido, de velas triangulares, pero para recorridos pequeños.














En el Atlántico destacamos, a finales de la Edad Media, la coca, un barco redondo, muy estable y con gran capacidad de carga. ideal para el comercio de rutas establecidas en el Mar del Norte, elAtlántico y el Mediterráneo. La imagen que os pongo es la famosa coca de Mataró, un exvoto. Otro barco de gran calado y redondo, inicialmente muy lento y pesado, es la carraca.


















Entre el sur de Portugal y las costas andaluzas nace un barco que se acerca mucho al que nosotros hemos diseñado como ideal para los viajes de exploraciones. Tratando de aprovechar lo mejor de los barcos citados anteriormente nace la carabela, de casco redondeado pero a la vez alargada, no muy alta pero lo suficiente para soportar oleajes y disponer de algún cañón para la defensa, con velas cuadradas y triangulares para combinar fuertes vientos constantes y ligeros vientos variables. Ágil, resistente, maniobrable y con cierta capacidad de carga, será junto con su hermana mayor la nao el barco de las exploraciones de finales del XV e inicios del XVI.



















Curiosamente, las carabelas quedaron rápidamente en desuso, y, en cambio, las naos y las carracas evolucionaron con éxito. naciendo el galeón, con grandes velas cuadradas para aprovechar al máximo los vientos ya conocidos en la ruta a América (alisios y contralisios), y bastante alta para tener una gran capacidad de carga y también una fuerte capacidad de fuego para defenderse de los cada vez más numerosos enemigos.




















La navegación a vela prácticamente desaparece en el siglo XIX a causa de la competencia de los barcos de vapor. Pero antes se diseñará un tipo de barco de vela que será capaz de hacer la competencia a las máquinas en las largas rutas a Asia: los clippers.















En la actualidad los barcos de vela quedan reducidos a la navegación a placer o a la enseñanza náutica. Aparecen, no obstante, curiosos intentos de volver a la vela para reducir al mínimo el consumo de combustible (en la imagen, esa vela alta llega a reducir, en óptimas condiciones, hasta un 30% del consumo del combustible de su barco).